Se puede evaluar a recién nacidos, lactantes, preescolares, escolares y adolescentes cuando existan dudas sobre su desarrollo, aprendizaje, conducta o síntomas neurológicos como convulsiones o dolores de cabeza frecuentes
Se recomienda consultar si observas retrasos en el desarrollo del lenguaje o la motricidad, dificultades importantes en el colegio, cambios bruscos en la conducta, pérdidas de habilidades que ya había adquirido, convulsiones o cefaleas intensas y repetidas.
Es útil llevar informes del colegio, exámenes previos, interconsultas de otros especialistas, listado de medicamentos y un resumen escrito de las principales preocupaciones de la familia, para aprovechar mejor el tiempo de evaluación.
En la primera visita se revisa la historia clínica del niño, se pregunta por su desarrollo desde los primeros meses de vida y se realiza un examen neurológico detallado; según cada caso, se pueden solicitar exámenes complementarios o derivar a otros profesionales.​
Dependiendo de la disponibilidad de la doctora, pueden ofrecerse consultas presenciales y telemedicina para controles o seguimientos, lo que facilita el acceso a familias que viven en otras ciudades.​
En muchos casos las consultas neurológicas pueden optar a reembolso, de acuerdo con las condiciones del plan de salud o seguro complementario; al finalizar la atención se entregan los documentos necesarios para que la familia gestione el trámite.